huerta de invierno

La huerta de invierno II

¿Por qué cultivar en invierno?

Algo así como el 95% de las huertas caseras se plantan sólo en primavera. Es la temporada típica de cultivo y donde todo parece ser más fácil ya que el suelo frío y saturado de humedad, a medida que sube la temperatura, se va oreando y se activa, una vez que se acaban las heladas y todo crece rápido y vigoroso. Pero acaso ¿todo crece mejor? La verdad es que no, hay muchas hortalizas que prefieren un clima más frío y menos sol, en definitiva prefieren el invierno.

Las lechugas, las espinacas y las acelgas tienden a subirse (estirarse hacia arriba y florecer) con el calor y en pleno verano son casi imposibles de cultivar en forma natural.

Las habas y arvejas tampoco crecen bien en verano. Las primeras suelen llenarse de pulgones y otros insectos, las hojas se queman y bajan mucho su producción cuando hace mucho calor. Las arvejas parecen sufrir aún más ya que se secan o dejan de producir muchas veces.

Las brásicas (repollos, brócoli, coliflores y repollos de bruselas) prefieren definitivamente el invierno para su desarrollo, y aunque se han desarrollado algunas variedades de verano, estas son hortalizas que muestran su mejor cara durante el invierno y principios de primavera.

Una ventaja de cultivar en invierno es que así protegemos la tierra de la erosión que puede producir la lluvia a la tierra expuesta sin vegetación y sus raíces que la mantienen unida. Si sembramos leguminosas como habas o arvejas que se desarrollan durante el invierno además podemos mejorar la tierra ya que estas plantas fijan nitrógeno en el suelo por acción de unos microorganismos que viven en sus raíces.

En resumen; no hay razón para dejar de cultivar nuestras huertas en invierno. Además de producir ricas hortalizas en esta época, protegemos e incluso mejoramos la tierra.

¿Qué hacer y cuándo?

Podemos plantar lechugas, espinacas y acelgas desde Marzo o cuando ya bajan las temperaturas veraniegas. Si se va a hacer desde semilla conviene hacerlo en invernadero o en un cajón que se deja en un lugar tibio para la germinación y trasplantar los almácigos cuando ya estén firmes.

Los repollos, brócolis y demás brásicas se trasplantan a suelo definitivo  cualquier momento antes del invierno más crudo.

Las habas y arvejas se pueden plantar directo a suelo antes del frío o se pueden hacer almácigos en invernadero o interior temperado y sacar a la huerta después de germinadas. Estas empiezan a florecer y a cuajar a principios de primavera y suelen dar las mejores cosechas ya que son plantas bien establecidas cuando llega el momento de producir.

 

Para tener en cuenta

En invierno todo crece más lento. Las lechugas se tardan el doble o triple en estar listas para cosechar pero en mi opinión son más sabrosas o al menos más crujientes.  Si caen heladas o hace demasiado frío es conveniente proteger las cultivos. Una buena alternativa es la malla antiheladas que cubre las plantas, protegiéndolas de frío sin afectar el paso de la luz, el agua o el aire. Otra alternativa es proteger planta a planta con un frasco de vidrio o plástico transparente.